La iniciativa de Renovación Eucarística Nacional de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos nos dice que «a través de la Eucaristía, Dios desea sanar, renovar y unificar a la Iglesia y al mundo». A medida que la Iglesia crece en nuestra amorosa devoción al Señor eucarístico, Jesús nos llama también a crecer en nuestra amorosa devoción al Cuerpo Místico de Cristo (la Iglesia) y al mundo. Él llama a la Iglesia a fomentar esa devoción en oportunidades para experimentar sanación, renovación y unidad con Él, con la Iglesia y con la familia humana.
En abril, la Arquidiócesis de Mobile coorganizó —junto con la Diócesis de Birmingham— la Convención Anual de la Orden Ecuestre de los Caballeros y Damas del Santo Sepulcro de Jerusalén en Montgomery, donde estuvieron presentes 350 miembros. Fue especialmente maravilloso poder relacionarnos con los miembros de la orden de nuestra arquidiócesis y de la región, la cual incluye Alabama, Florida, Georgia, Luisiana, Misisipi, Carolina del Norte y del Sur, Tennessee, Virginia, Virginia Occidental, Washington, D.C. y las Islas Vírgenes.
Quizás hayas oído la frase «la Iglesia peregrina en la tierra» al rezar las oraciones de los fieles en la misa o en otros textos litúrgicos. Esta frase expresa la realidad de quiénes somos como Iglesia y hacia dónde nos dirigimos. Somos peregrinos en la tierra y, como tales, estamos en camino hacia nuestro verdadero hogar: con Dios para siempre en el cielo. Soy especialmente consciente de ser un peregrino cuando rezamos el Padrenuestro. Rezamos: «Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo». Mientras estamos en peregrinación, somos peregrinos intencionales, rezando en unidad con Jesús. A través del Padrenuestro y por la gracia del Señor, hacemos crecer Su reino de santidad y verdad: un reino de justicia y paz en la tierra como en el cielo. Conformamos nuestra voluntad a la voluntad de amor de Dios, esforzándonos por vivir según el reino: una vida que conduce al Reino de los Cielos. La bondad del cielo se fomenta en nuestra misión terrenal y en nuestra peregrinación.
Celebramos el próximo 250.º aniversario de la independencia de nuestra nación. Celebramos, tal como se canta en nuestro himno nacional, ser «La tierra de la Libertad». Sin duda, se trata de una celebración patriótica, pero también religiosa.
«Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor». Esta oración invoca al Espíritu Santo para que esté presente en los corazones de los fieles, encienda en ellos el fuego del amor de Dios y actúe a través de cada discípulo transformado para ser el amor de Dios para todos. Celebramos la solemnidad de Pentecostés, la conclusión del tiempo pascual, el 24 de mayo.
At my first Priest Personnel Board meeting, I shared my thoughts in discerning priest assignments. It is important to know our priests and their God-given gifts, know our parishes, schools and institutions and their pastoral needs, and then to discern the priests who are best suited/gifted to serve the pastoral need of these institutions. One of the pastoral priorities presented from the priests in their written assignment forms and the discussions at the Priest Personnel Board was supporting the Catholic high schools with full-time priest chaplains. These priest chaplains would assist the administration, faculty, and staff of our Catholic high schools in providing pastoral care, celebrating the sacraments, fostering Catholic identity, integrating the school’s mission in every aspect of the school community’s life and activities, as well as nurturing a culture of vocations to consecrated life and the priesthood.
As you may have noticed in the priest assignments, Fr. Victor Ingalls has been assigned full-time pastor of St. Catherine of Siena Parish in Mobile. He is also pastor of Prince of Peace Parish, Mobile; St. Francis Xavier Parish, Mobile; Our Mother of Mercy Parish, Mobile; Our Lady of Sorrows Mission, Fairford; St. Peter the Apostle Parish, Chastang and St. Theresa Parish, West Mount Vernon. I have heard the comment, if the Archdiocese of Mobile gives him another parish to pastor, he could have his own deanery. I will show compassion and not add another parish to his pastoral responsibilities.